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SOBRE LA INFLUENZA




China and Russia put the blame on some screwed up experiments of US for the earthquake that happened in Haiti. Chinese and Russian Military scientists, these reports say, are concurring with Canadian researcher, and former Asia-Pacific Bureau Chief of Forbes Magazine, Benjamin Fulford, who in a very disturbing video released from his Japanese offices to the American public, details how the United States attacked China by the firing of a 90 Million Volt Shockwave from the Americans High Frequency Active Auroral Research Program (HAARP) facilities in Alaska If we can recollect a previous news when US blamed Russia for the earthquake in Georgio. What do you guys think? Is it really possible to create an earthquake by humans? I came across this article about Haiti Earthquake in some blog it seems very interesting, but conspiracy theories have always been there.

 

Día de publicación: 03 February 2010
Publicado por: Lindsayraikwarme Lindsayraikwarme
United States
http://www.universalages.com




Al leer el reporte de Hipólito, recordé que en el Proceso del 3 mayo de 2009, pp. 24 -27, sale un artículo titulado "la negra historia de Granjas Carroll", en donde se describe que su establecimiento original fue en E. U., de donde fueron tanto multados como expulsados por contaminar el ambiente de los estados de Carolina del Norte y Virginia, en donde se señala como amenaza para la salud pública, para venir a establecerse en ocho municipios de la región de Perote, que afecta tanto a los estados de Puebla como de Veracruz.

 

Día de publicación: 12 May 2009
Publicado por: Clara Elena Suárez Argüello
Investigación, México, D. F.




Sólo tengo una tercia de preguntas:
1. Si lo que detonó la alerta en el sectur salud -hace un mes aproximadamente- fue el elevado número de casos con pacientes que tenían una enfermedad respiratoria, así como los fallecimientos a causa de lo mismo ¿por qué ahora ya no se da el reporte de las muertes "sospechosas" o de las infecciones "sospechosas"?
2. Si el gobierno ha declarado un triunfo cuasi absoluto ¿entonces qué esperan los demás países para seguir los insignes pasos de nuestro gobierno? Es decir, ¿para qué esperar cuatro meses o más para erradicar la epidemia si aquí parece que ya se logró en menos de un mes?
3. ¿Cómo es posible que se pueda cantar victoria ante un virus desconocido, posible variante del A/H1N1, cuyos efectos, sintomatología, vacunas, periodo de incubación, formas de contagio, etcétera, siguen siendo desconocidas, aun cuando ya hay diversos países primermundistas que se han dedicado a estudiarlo?
Como ya lo dijo el Dr Margaret Chan, Director-General de la OMS* en la videoconferencia del 8 de mayo: "The only certain thing that can be said about influenza viruses is that their behaviour is entirely unpredictable. No one can say how the current situation will evolve"
De igual forma, no olvidemos lo que dijo Keiji Fukuda, subdirector general para la Seguridad Sanitaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la conferencia de prensa del 7 de mayo: "Even when, on an individual basis, illness for most people is relatively mild, if they are people who are dying, people who are getting pneumonia, and that is multiplied times that large percentage of people who get infected, then from the global perspective what we are concerned about is that they are still very large numbers of people who could develop pneumonia, require respirators, who could die. This is a kind of considerations that we have when we are paying attention to this big global phenomenon."

*Un organismo que tiene un registro pormenorizado de diversas epidemias en todo el mundo con muchos años de experiencia.

 

Día de publicación: 08 May 2009
Publicado por: Ishiba Ranoli Oñasojle
Arqueología, Nezahualcóyotl
ishiba.blogspot.com




Hipólito Rodríguez
2-05-09

La Gloria es un pequeño poblado situado en el municipio de Perote, Veracruz. En este municipio se ubicó el primer caso del virus de influenza que a todo el mundo trae de cabeza. En Perote se localiza la mayor parte de los establecimientos industriales de la empresa productora de cerdos Granjas Carroll. En un año esta trasnacional produce aquí un millón de cerdos. Haga usted la cuenta: en un día puede producir casi tres mil animales. Tanta producción supone una gran cantidad de químicos, residuos y contaminantes. La tasa de mortalidad que padecen los animales puede ser del cinco por ciento o más (50 mil animales pueden morir en un año). Sin embargo, no hay cifras confiables. La empresa presume de haber hecho auditorías ambientales para mostrar que no contamina el agua, muy escasa, que hay en la región. De lo que no habla es del impacto que sus desechos generan en la calidad del aire que respira la gente. ¿Cómo puede medirse el mal olor? Las moscas se han convertido, después de los cerdos, en el principal producto de la empresa. Pero esto no entra en sus cuentas, es un costo que los habitantes de La Gloria y otras poblaciones, como Quechulac y Xaltepec, pagan por una industrialización maloliente que detestan.
Hoy es primero de mayo. La prensa internacional parece interesada en conocer el lugar donde se identificó el primer brote del virus de influenza H1N1l, conocido curiosamente como virus de influenza porcina. En el centro de La Gloria hay animación. Un gran tráiler está estacionado a un costado de la puerta del salón ejidal. La gente hace cola a su lado. El enorme camión ofrece los servicios del Gran Café de La Parroquia. La gente, muy humilde, festeja que le ofrezcan gratuitamente café y pan dulce. Una gran carpa, a un lado del salón ejidal, ofrece a los periodistas agua, refrescos, galletas, mesas y sillas para descansar y esperar, ¿a qué o a quien? Al inefable Fidel, al dios de la fidelidad, el fiel gobernante siempre en campaña electoral. Se anuncia su llegada. Y mientras tanto, se ha ordenado embellecer las calles de acceso al pueblo: algunos trabajadores pintan las banquetas de amarillo, barren el polvo interminable, y se preguntan si no habría una forma más inteligente de gastar el dinero. Con la cantidad de viento y tierra que este pueblo padece, pintar y barrer resulta por demás inútil: la tolvanera en poco tiempo sepultara el gasto.
Pero no importa. Un poco de salario es siempre bien recibido, sobre todo en esta época en que no cae una gota de agua, y la milpa está tan triste que quien sabe si se logre, las plantas están muy chiquitas y ya es mayo. La gente sigue acercándose al salón ejidal. Un tráiler de la policía del estado transporta una cocina móvil, de ella emergen grandes ollas que se instalarán en el salón ejidal para ofrecer una comida a la gente del pueblo. Los hombres, campesinos ejidatarios de La Gloria, se quedan en el umbral del salón a conversar. Se preguntan por qué tanto borlote. Saben que hubo una epidemia, pero para ellos forma parte de la normalidad: cada año les golpea la gripe a todos los del pueblo. Esta vez estuvo muy ruda, pero no fue nada excepcional. Por qué tanto alboroto. Nomás nos ponen en mal, dicen. Ya la gente no nos quiere recibir en la ciudad de México, piensan que traemos algo invisible y peligroso en nuestros cuerpos. Y no es cierto. Igual pasa con la carne de las Granjas Carroll, ya se les empezaron a caer las ventas. Están preocupados.
Aquí en La Gloria esas granjas han querido instalarse, pero la gente no los deja. La pestilencia que emana de sus galeras industriales es intolerable. Muchos se niegan a perder la limpidez de su aire por unas cuantas plazas de trabajo que tanta falta hacen. En Xaltepec, en Quechulac, en Alchichica, en todas partes la gente se queja del olor. Los funcionarios de las granjas pretenden engañar a los periodistas franceses que han venido a entrevistarlos. “Mire, huela, no hay ningún mal olor”, sonríen. Pero no se atreven a decir lo que aquí es un lugar común: la pestilencia la desprenden en la madrugada, tempranito. “Vengase a las seis de la mañana, y verá cómo hieden las granjas, quién sabe qué hacen a esas horas, quizás es cuando sacan todos sus desperdicios, sus cochinos muertos, no sabemos, pero en las noches y en las madrugadas huele espantoso.”
No contaminamos, declara el gerente de la empresa a Carmen Aristegui. Hemos pasado muchas auditorias, añade. Probablemente sea cierto, dicen los lugareños. Pero el aire es irrespirable a la hora en que dormimos y despertamos. Pregúntele a los señores que trabajan en las casetas del libramiento de Perote, que están bien cerca de algunas granjas, qué hacen al amanecer. “Nos encerramos en la caseta y nos tapamos con ropa la nariz”, dicen, “la pestilencia es muy grande, una nube invisible de olor a mierda se extiende por toda la región”.
Nos humillan, dice la madre de Edgar, el niño que experimentó por vez primera el virus de influenza que hoy a todo el mundo pone en jaque. “Nos humillan, añade la señora, pues los de Granjas Carroll nos quieren entrampar. Vinieron a hacernos firmar un papel que no sabíamos qué decía. Nos entregaron unas despensas, que nos ofrecieron como si fueran del DIF, y que solo eran el gancho para que estampáramos nuestra firma en un papel que luego vinimos a saber que era un documento donde dábamos nuestra anuencia para instalar las granjas aquí en La Gloria… Cuando nos dimos cuenta, dijimos vamos a devolver las despensas. Qué engaño. Qué humillación. Tuvimos que movilizarnos para desautorizar ese documento. Nos habían puesto una trampa. Así es como se las gastan los cerdos”.
No queremos limosnas, dice la mama, lo que queremos son oportunidades de trabajo. Lo mismo dice la gente: ¿Es que solo vendrá tío Fide a vernos cuando nos enfermamos? Desde que hizo campaña no se ha parado por aquí. Puras promesas traía y puras promesas trae ahora. Necesitamos empleos, apoyos a la producción, Oportunidades, todas esas cosas que aquí hacen falta. Ahora si nos llenaron el botiquín de medicinas, pero llevábamos años sin atención. Prometió un camino, y solo ahora arreglaron una calle, la entrada al pueblo. Fíjese usted en el letrero: “Welcome to La Gloria, free of Influenza”… Como que piensan que van a venir muchos periodistas norteamericanos, pero solo vinieron ustedes, los franceses. Qué descortesía.
Mientras tanto, en el salón ejidal, los dos diputados federales y los tres secretarios (salud, comunicación y desarrollo social) que Fidel envió, se echan un taco al lado de decenas de niños y señoras del pueblo que aprovechan para llevarse un platito de pollo y arroz a la casa. No hay donde lavarse las manos, pero no importa. La Gloria es territorio libre de influenza.
¿Hasta cuándo dejará la clase política de usar los desastres para hacer campaña?

 

Día de publicación: 07 May 2009
Publicado por: Hipolito Rodriguez CIESAS
Antropologo, Jalapa




Fuente COMPITCH: organizacion de medicos indigenas de Chiapas.

--- El jue 7-may-09, COMPITCH . escribió:

De:: COMPITCH .
Asunto: La Influenza climática
A: comunicacion.compitch@gmail.com
Fecha: jueves, 7 mayo, 2009, 3:19 pm

Nadie ve lo que no sufre.

Y el clima, ecólogos, médicos, investigadores decimonónicos, oeneges de la salud campechaneada, activistas oficiosos, ¿ese no cuenta? Sucedió en el ocaso estacional, cuando los cambios en la temperatura se acusan: “febrero loco y marzo otro poco.” Pero esta vez la atmósfera traía lo suyo, ¿no lo percibieron? No, porque en las casas bien abrigadas, traslados en vehículos a horas soleadas, trabajos en oficinas con calefacción, posibilidad de reposo remunerado, botiquín a la mano, el virus, qué va, de una gripita no pasa. Pero para los campesinos temporaleros, para los albañiles del alba, para los vendedores ambulantes, para las obreras de los aledaños urbanos que a las seis de la mañana deben estar apiladas para esperar el colectivo, pues la historia es otra, fue otra, siempre es otra.
La aparición estacional de una nueva variante del virus de la Influenza y los previsibles efectos en la salud pública de un recrudecido fenómeno de La Niña, estuvieron o debieron estar en la mesas de notificación que llevan a la sala de quienes toman las decisiones. En el primer caso, la OMS ha confirmado que dio aviso al gobierno mexicano. En el segundo, a lo más que se habrá llegado es a una mueca hilarante de un semi borracho jefe de departamento en vísperas de las posadas navideñas, si es que logró llegar a ese nivel, incluso a existir, el informe de proyecciones meteorológicas invernales atípicas y recomendaciones de protección civil a la población.
De la nueva cepa de Influenza. El régimen que tiraniza la república, relegada el área de vigilancia epidemiológica a una dirección adjunta de una subsecretaría, intentó subrogar reglas de conveniencia política y financiera a procesos de naturaleza biológica de alto riesgo. Le estalló la epidemia en el cuarto de conspiración. Como le estalló en el 94 en Chiapas aun cuando estaba al tanto de lo que entonces se preparaba.
Al menos desde marzo lo sabía. Pero, al igual que en el sureste nacional hace algo más de quince años (sucesión presidencial y la firma del NAFTA), diversos apremios que demandaban velo, razones de Estado le decían antes, se le juntaron en la primera quincena de abril y definieron los motivos de la decisión ejecutiva de posponer para la tercera semana las acciones de salud pública que contuvieran la nueva variante del virus de la Influenza. Las causas:
1. La aprobación pendiente de la línea de crédito flexible solicitada al FMI (47 mmdd);
2. Las visitas de Estado de los presidentes francés y estadounidense;
3. La derrama económica en divisas que deja para la balanza de pagos la mejor época de sol para el turismo foráneo (la semana santa y la siguiente), de especial aprecio este año ante la caída histórica que continúan presentando la demanda externa de los bienes petroleros y manufactureros y la IED y el envío de remesas de los migrantes económicos; y
4. Mantener la tregua que periódicamente atempera los malestares sociales: la semana santa y la siguiente.

Al norte industrial le preocupan las nuevas cepas contra las que no se han desarrollado vacunas, aun cuando los umbrales patogénicos que generen para quienes a puro cuerpo se la llevan no sean, como sucedió con la híbrida de origen porcino surgida en México, significativamente distintos a los que provocan sus variantes ya conocidas (le bastaron solo dos semanas a la negligente autoridad sanitaria para contener la epidemia mediática de la nueva cepa y detener la mortandad relativa). Porque en el siglo XXI como desde el XV los poderes de occidente definen, según las eras de su desarrollo social, qué cuenta y va en interés global y qué no cuenta ni va.
Por eso, si la Influenza estacional (ordinaria) resulta, como sucedió esta vez en México, inusitadamente masiva y mucho más severa y letal que la nueva variante, el norte se alza de hombros: que los del sur se las arreglen. En el neoliberalismo, el anfitrión intertropical absorbe los costos y el norte industrial los beneficios. Para quien aún no lo sepa, por anfitrión no ha de entenderse a todo el país sino a quienes desde abajo lo sufren y con su riqueza, confiscada por la oligarquía doméstica y trasnacional, lo sostienen.
Esta vez sucedió en Chiapas. En diversas regiones de la geografía cálido templada del estado la Influenza estacional impuso marcas históricas de morbilidad. Fue y es el caso de la Selva Lacandona donde una inusual (que no imprevisible) pandemia estacional de Influenza se abatió sobre la población. Pero ni siquiera los subregistros sanitarios institucionales lo percibieron (no podían pues algunas de sus clínicas regionales permanecieron irresponsablemente cerradas y sin médicos durante toda la estación invernal), salvo en el caso de los menores muertos entre febrero y marzo en los hospitales públicos de las cabeceras municipales de Ocosingo y las Margaritas. Los analgésicos para aliviar los malestares corporales, sobre todo entre los infantes cuya desatención puede deparar daños irreversibles, se terminaron en etapa temprana en esas clínicas, apenas iniciada la pandemia. El personal médico asignado a ellas salió a mediados de diciembre de vacaciones y no retornó sino hasta principios de abril porque “la secretaría de salud no tenía para pagar nuestros viáticos de traslado”, informan. De tal suerte que ni médicos ni medicamentos hubo en la fase más crítica: de diciembre a marzo.
Las proyecciones meteorológicas expuestas a finales del 2008 en portales especializados de acceso público advirtieron del fortalecimiento, fuera de época (en diciembre), de las condiciones del fenómeno denominado La Niña: incremento en la velocidad de los alisios (vientos del este) y disminución drástica en sus temperaturas. Igual para los contralisios (del oeste) y, sorprendentemente, de los normalmente insensibles en esta latitud vientos del sur (corriente del Pacífico sur) a la vez que se mantenía el desarrollo de un Niño moderado (calor desplazándose hacia el oriente ecuatorial del Pacífico). Eran claras entonces las señales del cocktail extremófilo que se abatiría en vísperas de la primavera próxima: oscilaciones térmicas diarias de 20 a 25 grados en la otrora estable banda intertropical, cambios repentinos, extremos e inusuales de temperatura expresados en un ambiente de radiación solar extraordinaria en el ocaso invernal y sostenidas ráfagas de vientos fríos que llegaron a derribar caobas maduras en las llanuras mesófilas de la Reserva de Montes Azules o a devastar la red de conducción eléctrica como ocurrió en el corredor Sultana-San Quintín que mantiene sin energía a esa zona desde principios de abril. Pero a ninguna autoridad le importó. Aquí la conspiración no fue postergar sino soltar una carcajada; y aquí no solo fue el Estado sino el alzarse de hombros de las oeneges y de los investigadores dedicados a los temas de la salud pública y el medio ambiente.
Haber considerado ese factor de súbita pero pronosticada anormalidad climática pudo haber prevenido una mayor virulencia de las cepas ya existentes o advertido y controlado a tiempo el surgimiento de la nueva para la que este factorquizas fue un precursor relevante, junto a otros como los inmundos procesos industriales en las mega granjas porcinas Carroll en Veracruz. La gripe aviar surgió, por cierto, tras el ocaso de un evento de La Niña en el 96 y en grandes unidades de producción industrial. La Influenza demanda la presencia simultánea de insolación y corrientes de aire frío, es decir, cambios repentinos en la temperatura ambiente. Eso es lo que ofrece La Niña y potencia cuando se sobrepone a El NIño. Y si aquella recrudece sus condiciones como sucedió (y se previó) en el que ya se perfila como uno de los ciclos más agresivos de ese fenómeno climático presentados en la historia de su registro, pues sucede lo que sucedió.
Por ahora no es posible conocer el peso y mecanismo que esta persistente condición climática exacerbada y contrastante de intermitentes rachas de viento frío en medio de temperaturas de calor abrasivo, tuvo como factor precursor de la nueva cepa del virus de la Influenza, pero es evidente que sí lo fue, y a nivel regional (Norteamérica), en la desatada virulencia y masividad del virus de la Influenza estacional. “Desde el 94 no habíamos padecido una gripe tan severa y extendida, ni habíamos sentido nunca vientos provenientes del sur”, reportaron en marzo promotores y promotoras de salud de distintas comunidades de la Reserva de Biosfera de Montes Azules, mientras los talleristas del compitch debían, a 500 msnm y en medio de palmas y platanares, andar con suéter y sujetar con doble adhesivo los papelógrafos para que el viento no los arrancara.
Una nota del diario El Financiero (22 de abril) en la que funcionarios de salud confiesan como en un cuarto con la luz apagada, completa y confirma esta hipótesis: “La Secretaría de Salud (SSA) puso en marcha una alerta nacional debido a que los casos probables de influenza estacional aumentaron hasta 40 por ciento y del 18 de marzo a la fecha hubo 20 fallecimientos en el país por complicaciones. / El subsecretario de Prevención y Promoción a la Salud declaró que no se trata de una epidemia sino de una situación atípica, pues el periodo de transmisión de la enfermedad es en la época invernal y la situación más crítica se presenta en noviembre, diciembre y enero, empezando a bajar en febrero. / Sin embargo, dijo, lo que llama la atención es que el pico de la curva se volvió a elevar de manera atípica a mediados de marzo hasta la fecha. / Señaló que se desconoce el por qué de esta situación, por lo que se investiga para determinar las causas, y comentó que en Estados Unidos ocurrió una situación similar de la cual están saliendo. / Detalló que de los 20 decesos 13 fueron en el Distrito Federal, cuatro en San Luis Potosí, dos en Baja California y uno en Oaxaca.”
Encuadremos la nota. Aunque el incremento en los casos de Influenza estacional estuvo próximo al cincuenta por ciento, la autoridad descarta asignar la calificación de epidemia y opta por encubrirla redefiniendo el término con un género: “situación atípica” o con uno concreto pero inocuo “intensificación de la transmisión de la Influenza estacional\" (Boletín de la SSA del 19 abril 09). Luego afirma que en los Estados Unidos se vivió algo parecido. Parecido, pero sin nexo de contagio proveniente del sur, supone condiciones de virulencia regional. Siendo estacional el virus, no habiendo guerras y habiéndose agudizado los cambios extremos y repentinos de temperatura atmosférica al iniciar marzo y ya entrado abril, solo queda una ruta de explicación: factores ambientales. ¿Por qué les dará tanto miedo decirlo, insinuarlo? Pero hay otro aspecto que salta y está relacionado a las condiciones de pobreza y abandono de la salud pública. El evento parecido padecido por los vecinos del norte no parece haber producido decesos fuera de los rangos en un país con una población tres veces mayor a la nuestra.
Al dar cuenta de estos el gobierno federal, el estado de Chiapas se va en blanco, no aparece. Y aunque en la última semana se ha reportado ya una muerte y otra por confirmar, se atribuyen a la Influenza híbrida. De la estacional, nada, oficialmente no hubo. Como antes del 94 y ahora además en servicio de las metas del milenio y la agenda del desarrollo, los muertos indígenas de Chiapas por enfermedades prevenibles no aparecen en los registros, ni siquiera aquellos que fallecieron en marzo en los hospitales públicos de Ocosingo y Las Margaritas, menos cuando se mueren refundidos en su irresponsable lejanía sin notificar su muerte a la autoridad, y encima se les ocurre hacerlo durante las vacaciones cuatrimestrales de los médicos asignados a algunas de las clínicas rurales.
Tiempo de virus. Uno más. Los habitantes de varias comunidades en la cuenca baja del río Santo Domingo (porción sur de la Selva Lacandona) han contraído varicela. La enfermedad no es ajena a la región pero nunca, reportan sus residentes, la habían padecido tantos como ahora la están padeciendo. Entonces también es pandemia.
Más allá del menosprecio salubrista-académico y de letargos burocráticos (gubernamentales y alter), el cambio climático que impone estrés extremo y persistente a la vida, sobre todo a aquella sin abrigo social, es hoy un factor determinante al desarrollo de pandemias de Influenza en humanos y probablemente para el de otros virus ya existentes, habida cuenta del rol creciente que desempeña en la cada vez más inestable y crítica producción local y mundial de alimentos.
El problema de la Influenza recrudecida por sobre exposición a eventos climáticos condicionantes no era imposible de afrontar y contener. No se requiere de estados de cuenta bancaria o de formidables equipos tecnológicos o de una vasta red de profesionales. Al límite de su artesanal plataforma de producción de jarabes antigripales y pomadas, los médicos y parteras tradicionales del compitch realizaron en la región talleres de prevención y aprovechamiento terapéutico de las hojas rojas del mango y de la cáscara de limón. Y al menos en esos alejados territorios la masividad infecciosa (intensificación en la transmisión) no vino más en abril aun cuando las condiciones climáticas previas se mantuvieron. Pero si las bien avitualladas oeneges constituidas para dedicarse al cuidado de la salud comunitaria en la Selva Lacandona o las oficinas sanitarias del Estado mexicano hicieran lo que en interminables informes y publicaciones universitarias declaran hacer y lograr (pero casi nadie puede verificar, casi), si sus médicos no hubieran olvidado su juramento de grado, seguramente otro sería el número de los enfermos, y el de los infantes muertos.
Un factor adicional probable a esta Influenza de extensión “atípica” (pandémica). La producción de alimentos básicos (maíz y frijol) en la selva Lacandona sufrió daños de diversa gravedad en el pasado ciclo agrícola primavera-verano, debido a las lluvias extraordinarias que muchas comunidades declaran nunca haber presenciado ni padecido como entonces. Cientos de familias tuvieron que resistir el periodo invernal con un aporte nutricio menguado lo que, probablemente, aunado al agravamiento del fenómeno de La Niña, contribuyó al fortalecimiento de las condiciones para una mayor severidad del padecimiento. Por cierto. En ningún caso esta pérdida fue compensada por el Estado mexicano, ni por nadie, aun cuando se trató de un desastre natural de grave y amplia afectación social para el que la ley nacional prevé coberturas y despacho inmediato. Esta omisión podría deberse al explícito objetivo ambiental desplegado hace al menos 15 años por el régimen: que esas planicies y cañadas forestales entregadas a los pueblos indígenas para su sobrevivencia agroalimentaria se reconviertan a lo que antes eran: bosques, que más que agua constituyen santuarios de alivio a las migraciones polinizadoras septentrionales y biodiversidad de valor incalculable a la era industrial venidera. Para el fascismo ambiental si la gente sufre o se muere, “pues a morirse y ya está”, como dijera el capitán Vidal (El Laberinto del Fauno, Guillermo del Toro 2006).
Ya es mayo y el meteoro parece ceder. Hace días que la sensación térmica ambiente se percibe más calurosa, los frentes fríos han concluido, los vientos están amainando en su frío y velocidad y las lluvias, los escenarios de sapos y centellas de abril en San Cristóbal de Las Casas, han disminuido notablemente. Coincidente con los pronósticos, las condiciones de La Niña, robustecidas a finales del 2008, se estarían disipando para en junio terminar su ciclo. Aunque hace diez meses los servicios de advertencia climática también notificaron el término de las condiciones de La Niña a la vez que señalaron el surgimiento de manera atípica (también fuera de época) de las de su reverso: El Niño (calor). Pero como si se tratara solo de una añagaza del impredecible exterminador climático, meses después y fuera de temporada, aquella (La Niña) se fortaleció. Además, apenas va a cumplir sus primeros dos años, que es el periodo mínimo de duración para este tipo de eventos que, por cierto, entre menos duran, resultan más agresivos.
Hoy no es un virus sino varios los que asechan, ni son solo biológicas las causas de las epidemias sino también climáticas. Pero aun sumadas todas esas desgracias no serían hoy lo que dramáticamente son si quienes se encargan y ocupan en prevenirlas, o remediarlas, hicieran lo que constitucional o socialmente tienen o se han dado en mandato hacer.
El mal se ha extendido a varios países desarrollados pero los muertos \"atípicos\" son o provienen, hasta ahora, del único con un sistema de salud precario, ineficaz y corrupto: México. Es claro que no hay pruebas de que se trate de un rasgo biogeográfico ni genotípico peculiar que predisponga a nuestra población a esa fatalidad, a menos que se halle, como lo fue y continúa estando, desprotegida y sumida en injustas condiciones de pobreza. Una nota, reciente, para quien suponga que esto solo era posible antes de transformarnos en república. “Este año la Secretaría de Salud gastará 400 millones de pesos en llaveros y tazas para regalo con el logotipo del Seguro Popular. Mientras, los presupuestos del 2008 y 2009 del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades reportan una reducción de 180 millones de pesos. (diario El Financiero, 4 de mayo 09)
El abandono estructural de las responsabilidades públicas y la capacidad industrial actual de destrucción de la vida estrechan cada vez más las salidas. La participación social tampoco ofrece mejores perspectivas. Hoy son muchos menos que ayer los dispuestos a hacer algo sin compensación de por medio y no solo a reportar el caos, a visitarlo para diversificar álbunes fotográficos o a encubrirlo tras unas siglas no gubernamentales que dan para vivir bien en las cómodas urbes de gestión.
Pero aun cuando la salud y la alimentación de nuestros compañeros campesinos y la estabilidad de los paraísos que habitan se enfrentan a un nuevo desafío, mayor a otros, no es aún el mayor de todos y eso es lo que debemos tener presente. Hoy como ayer el virus mayor, el más peligroso, no está en el ambiente. Desarrollar o encontrar la vacuna contra la cepa siempre recombinante de la corrupción y el poder, de una o de otra vía, pero también de la desidia, es condición para frenar, o tener alguna posibilidad de frenar, cualesquiera males. No se podrá de otra manera y nunca se ha podido.
Hoy fue la pandemia de la Influenza estacional, que a nadie importó, y la epidemia de una nueva variante, de preocupación para el norte, cebadas ambas sobre los más desprotegidos. Vendrán otras. Tarde o temprano nos tocará a todos, si no hacemos algo, si no nos asumimos en los que las sufren todas, los de más abajo,los otros que siempre nombramos los otros, pero cuando necesitamos su sangre o su riqueza entonces llamamos hermanos.
Era tiempo de maíz joven, cuando a finales de julio del 2008 escribimos lo que a continuación cierra este reporte a manera de reflexión y llamada tras la cual palpita, cada vez con más fuerza, el borrador de un posible epitafio:
“El carbón atmosférico acumulado desata ya iras-eras climáticas en las cuales florecieron los bosques tropicales y los líquenes, anteriores a las gramíneas y a los ungulados. La estable distribución del carbón en la biosfera que hizo posible a las especies del cuaternario se quebró, por el exceso. “Al menos la mitad de los retoños de los cultivos de maíz sembrados en las partes bajas de las Cañadas de Ocosingo y Las Margaritas y en las planicies norte y aluviales de la Selva Lacandona, yacen anegados.”
“No estamos en ninguna frontera de crisis. Hace tiempo que el destino nos rebasó por todos los flancos, y por debajo nos levanta y arrastra en su aluvión de quiebres en un tobogán que día con día se nutre con nuestro mirar asustado y sin la preocupación central: los demás y sus llaves antiguas, hasta que irrumpe en la sala y de espectadores pasamos a engrosar los saldos de la tempestad.
“Somos apenas nada para la magnitud del desafío. Pero con los que estamos y los que de buena fe se agreguen, de donde sea que vengan, se hará como se ha venido haciendo: hasta donde la salud, la comprensión de la dinámica inestable de este mundo actual y la capacidad técnica y táctica para encararlo nos permitan resistir y llegar.
“El inicio del quiebre económico y biosférico, generado por el exceso, ha puesto en jaque a la civilización global, por los daños materiales que ya provoca pero más por su inmovilidad, por el disloque de la conciencia y de la determinación de sociedades enteras. Descarbonizar la atmósfera o nuestra dieta o nuestro sobre consumo de satisfactores pasan hoy por hacerlo primero con nuestra alma, el alma social y la individual de cada quien; por salirnos de las seguras rutas de bitumen y de los espacios recreados y detenernos a mirar cómo la flor se gobierna y los antiguos tomaban el pan de la tierra, si queremos ver de nuevo llegar la primavera y volver anidar.”

San Cristóbal de Las Casas, a 5 de mayo* del 2009.

* El mismo día y mes pero del año 1862, en las cumbres de Acultzingo el ejército mexicano (cuando entonces se organizaba para defender a su gente y no para atacarla como actualmente hace) impuso derrota total al formidable ejército francés de Napoleón III comandado por un general arrogante que subestimó el valor e inteligencia de los que con maltrecho equipo y en desventaja numérica se aprestaron a defender a su recién liberada tierra. Sitiados finalmente por los invasores, enfermos y sin alimentos, meses más tarde morirían de tifoidea muchos de los defensores, incluido su general en jefe a la edad de 33 años. Igual nos morimos hoy, solo que la muerte ya no llega pareja ni la patria, aunque sea en un lugar pequeño pero posible, es ya para todos, una mesa y un sendero comunes como entonces prometía ser y alumbrar. ¿Qué hacer? Pues a fundarla de nuevo, a levantar el porvenir. Apagamos la noche, recogemos el sol que ya viene y nos vamos por ay, hacia el sur, musitando con Jorge Drexler “Quiénes son los que sufren, no sé, pero son míos… ”, a sumar brazos a lo que hoy parece un sueño de antemano perdido para quienes han olvidado que solo desde el monte y el río se renace.

 

Día de publicación: 07 May 2009
Publicado por: Araceli Burguete CIESAS
Antropologa, Chiapas





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Informe del día EUROPEAN CENTRE FOR DISEASE PREVENTION AND CONTROL   

Sabías que...

Charles Booth fue un filántropo e investigador social inglés. Es famoso por su trabajo innovador que documentó la vida de la clase obrera en Londres a fines del siglo XIX, obra que junto a la de Benjamin Seebohm Rowntree influyó en la intervención gubernamental contra la pobreza llevada a cabo a inicios del siglo XX.[

Life and Labour of the People in London puede ser visto como uno de los textos fundacionales de la sociología británica por medio de la utilización de métodos cuantitativos (estadísticos) y cualitativos (particularmente, etnográficos). Debido a ello, Booth influyó en la Escuela de Sociología de Chicago (en especial, en el trabajo de Robert Ezra Park) y, más tarde, en los estudios comunitarios, asociados con el Instituto de estudios comunitarios en el noreste de Londres.

La importancia de su trabajo en la estadística social fue reconocida por la Royal Statistical Society, quien lo premió con la primera Guy Medal de oro en 1882 y lo eligió como su presidente ese mismo año. Booth fue convertido en miembro de la Royal Society en 1899 por "haber aplicado métodos científicos a la investigación social".

 

Charles Booth en CSISS Classics

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